Arrullo del Niño Dios

La noche del 24 de diciembre, las familias mexicanas se reúnen para compartir la cena de Navidad. Algunos acostumbran orar ante el nacimiento instalado en sus casas para recibir al niño Jesús.



En algunas regiones se acostumbra arrullar al niño y colocar dulces alrededor, mismos que al concluir son repartidos entre los niños como parte de las bendiciones por su nacimiento.
También los niños pueden tocar campanitas y se encienden luces de bengala.

El señor Jesús ha nacido de Santa María. El pesebre que adorna nuestro hogar nos recuerda el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar entre nosotros. Aquello que ocurrió hace más de dos mil años, lo revivimos esta noche santa. El Señor Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. Que esta Navidad fortalezca nuestros corazones y llene de bendiciones a nuestra familia y asista con su luz, a la Iglesia diseminada por el mundo entero.

Así pues alabemos y demos gracias al Señor, que tanto amó al mundo y le entregó a su Hijo Único.

Lectura:

Uno de los miembros de la familia lee el siguiente texto de la Sagrada Escritura:

Del Santo Evangelio según san Lucas:

En aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, mandando a empadronar a todo el mundo. Éste fue el primer empadronamiento hecho por Cirinio, que después fue gobernador de la Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a la ciudad de su estirpe. José, pues, como era de la casa y familia de David, vino desde Nazareth, ciudad de Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María su esposa, la cual estaba encinta. Y sucedió que hallándose ahí, le llegó la hora del parto.

Y dio a luz a su Hijo Primogénito, lo envolvió entre pañales y lo recostó en un pesebre.Había en el campo unos pastores quienes velaban su ganado, cuando de improviso un ángel del Señor apareció junto a ellos y los rodeo con su resplandor. Les dijo el ángel: “No teman”, pues vengo a darles una Buena Noticia que los llenará de gozo. “Hoy ha nacido en la ciudad de David el Salvador, que mes el Cristo o Mesías, el Señor nuestro.

Al punto mismo se dejó ver con el ángel un ejército numeroso de ángeles que cantaban: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.

Palabra del Señor.

R. Gloria y honor a ti, Señor Jesús.

Para Arrullar al Niño Dios

Antes de arrullar y acostar al Niño en el pesebre, el más pequeño de la familia nos lo da a besar.
♪♪
A la rorro Niño, a la rorro, ro, duérmete bien mío, duérmete mi amor.

Noche venturosa, noche de alegría, bendita la dulce divina María. De los soberanos Tú, dueño y Señor; Naces entre pajas sólo por mi amor. Los amantes brazos de una Virgen Santa, Son los que te sirven de primera cama. Duerme, Niño amado, duerme, Niño tierno sirvate de cuna mi filial cariño. Salve, Niño amante, que con tierno celo a salvar al hombre bajaste del cielo.♪♪

Después de acostar al Niño Dios en el pesebre, algunos miembros de familia pueden hacer las siguientes oraciones en voz alta. El padre o la madre dicen lo siguiente:

En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de la Navidad, dirijamos nuestra oración al Señor Jesús, Hijo de Dios vivo y de Santa María, que quiso ser también Hijo de una familia humana; digámosle:

Por tu nacimiento, Señor, protege a nuestra familia.
Señor Jesús, Palabra eterna, que al venir al mundo, anunciaste la alegría a la tierra, alegra nuestros corazones con la alegría de tu visita. Oremos.

Reconciliador del mundo, que con tu nacimiento nos has revelado la fidelidad de Dios Padre a sus promesas, haz que nosotros seamos también fieles a las promesas de nuestro bautismo. Oremos.

Rey del cielo y de la tierra, que por tus ángeles anunciaste la paz a los hombres, conserva en tu paz nuestras vidas y que haya paz en nuestras familias y en todo el mundo. Oremos.

Hijo de Santa María, que quisiste hacerte Hijo de una mujer, concédenos descubrir que María es también nuestra Madre y ayúdanos a amarla con la ternura filial de tu corazón. Oremos.

Dios-con-nosotros, que quisiste nacer en el seno de una familia, bendice nuestro hogar para que en él reine siempre el amor, de manera especial acuérdate de las familias que en estas fiestas de Navidad viven en soledad y dolor y haz que sientan el consuelo de saberse hijos de la gran familia de Dios. Oremos.

El padre o la madre concluye con la siguiente oración:

Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo Único nacido de la Virgen María, dígnate a bendecir este nacimiento y a la familia cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Belén nos ayuden a profundizar en la fe. Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Concluida la oración se entona algún villancico.